En cada función, de cada sala, de cada complejo de cine, de cada ciudad y de cada país existen diversos tipos de personajes…
- “El detective”: dícese de aquel sujeto que piensa que es tan, pero TAN inteligente que siempre cree que resuelve la trama antes que los demás. Ejemplo: el fulano que grita: “¡No mames! El asesino es el mayordomo.” Generalmente, sus “brillantes” deducciones no afectan a nadie, porque los asistentes ya se dieron cuenta hace varios minutos, pero a veces llega a arruinar el suspenso.
- “El traductor”: es aquel individuo que siente la necesidad de explicarle TODO a su novia porque seguramente cree que su pareja es retrasada mental. Ejemplo: “Mira, mi amor; ¿recuerdas al detective? Es el que golpeó al protagonista al principio de la película”.
- “El escandaloso”: es la persona que logra comprar las golosinas con las envolturas más ruidosas. Para la mala suerte de todos los cinéfilos, “el escandaloso” tiene otra característica, tiene muy poca habilidad para abrir las envolturas y se tarda aaaaaaaaños en hacerlo. Por lo que durante varios minutos uno escuchará el ruido de la batalla entre él/ella y la maldita envoltura. ¿O será que la tortura se siente interminable?
- “El futbolista”: El espécimen más molesto. La ciencia no ha descubierto cómo le hace, pero logra patear la butaca durante toda la función. Uno piensa: “A la próxima patada le digo”. Así soporta uno la función. Mi teoría es que han perdido el control motriz y su pierna tiene movimientos involuntarios a lo largo de la película.
- “El chistoso”: personaje a quien seguramente nadie le hace caso en su casa y va al cine a llamar la atención. Es el típico que quiere interactuar con la película y grita: “Asesino baboso, la protagonista está escondida bajo la cama”. Los encuentros con esta especie son raros y, usualmente, breves, ya que sus integrantes son expulsados de las salas cinematográficas.

- “Los fajadores”/“Los de la última fila”: parejas que van a “darle vuelo a la hilacha” en la última fila del cine. Los hoteles más baratos y asquerosos rondan los 200 pesos; mientras que el cine cuesta poco más de 100 pesos por dos personas. Considerados por muchos una especie en extinción, todavía existen personas que van a saciar sus bajas pasiones en las butacas. Faje con palomitas incluidas.
- “El importante”: recibe varias llamadas durante la función y a todos les dice “estoy en el cine”. Según él, en voz baja, pero todos los que están sentados cerca se enteran.
- “El narrador”: sujeto que por alguna extraña razón ya vio la película y se la pasa contándola a sus acompañantes: “Ah, mira, ya viene la escena donde Batman se cae de un techo”.
- “Las ancianas sordas”: mujeres de avanzada edad que oyen muy poco y cualquier frase la gritan a su acompañante. Ejemplo: “MARIO, PÁSAME UNA SERVILLETA”.
- “Los siesteros”: hombres de avanzada edad que se quedan dormidos a media película. Generalmente no molestan, hasta que emiten ronquidos tan fuertes que uno piensa que ellos también vienen en Dolby 7.1.
La fauna de los cines es muy diversa. Hay muchos tipos más, y los niños merecen un post aparte. Cada sala es una representación de lo que somos como sociedad. Con todos los pros y los contras que eso implica. El cine es como la iglesia, todos esperan que los asistentes se mantengan en silencio durante la “función”.
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Te faltó el/la que se ríe de todo, absolutamente todo, lo que sucede en la película.
Sea un dramón, una de ‘sustos’ o la de acción, siempre le encuentra lo ‘chistoso’ a cierta escena. Abundan y pareciera que se contagia porque generalmente terminan siendo varios en la sala con esta desagradable característica.
Jajaja Sí, faltó ese. Yo también me preguntó de qué chingados se ríe. Porque además, se orina de la risa, como si le hubieran contado el mejor chiste. Y en cada escena se carcajea.